22 de enero de 2016

RESEÑA: Enredados, de Emma Chase


Emma Chase

En el día, Emma Chase es una devota esposa y madre de dos hijos quienes viven en un pueblo pequeño en Nueva Jersey. Por la noche es justiciera en el teclado, trabajando para traer a sus coloridos personajes y sus interminables aventuras a la vida. Tiene un romance de amor/odio con la cafeína.

Emma es una lectora ávida. Antes de que sus hijos nacieran consumía libros enteros en un solo día. Escribir también siempre ha sido una pasión y en el 2013 con su novela debut de comedia romántica, Tangled, esa posibilidad de llamarse autora es su sueño hecho realidad.

Sinopsis

Una original comedia romántica repleta de lujuria y competitividad entre sus protagonistas. Drew Evans es hijo de uno de los tres dueños de una importante asesoría de inversiones de Nueva York. Su éxito laboral es superado por su éxito con las mujeres, a las que conquista con una simple sonrisa. Tras pasarse el fin de semana obsesionado con una morena que lo ha rechazado en una discoteca de moda, el lunes vuelve a verla en la empresa. Se trata de Kate Brooks, la nueva asesora contratada por su padre. Tener que competir con ella lo desconcierta, pues la atracción que siente por esa mujer lo tiene siempre distraído. Entre ellos se desatará una divertida guerra de lujuria y rivalidad que sacudirá los cimientos de su mundo.

Opinión personal

Esta novela llegó como caída del cielo. Es una de los libros de temática romántica que más me enamoró, sus personajes son simplemente geniales y su historia de amor es preciosa y muy divertida.

Pero antes, situémonos: Drew Evans es el hijo del fundador de una prestigiosa asesoría de inversiones de Nueva York, en la que ocupa un destacado puesto como socio y asesor financiero de los clientes más importantes.

Un sábado, en un bar, conoce a una preciosa morena por la que se siente atraído de inmediato, pero esta le rechaza alegando que está comprometida. Pero no sufráis, el chico no lo pasa mal ni nada, ya que se va a casa con unas gemelas. En fin, como podéis deducir, es el típico macho americano conquistador, guapo, rico, con éxito en el trabajo y tremendamente narcisista y encantando de haberse conocido.

El lunes, cuando va al trabajo, descubre que esa misma mujer por la que sintió una atracción inmediata es Kate Brooks, la nueva asesora con la que va a trabajar cada día. Pronto empieza entre ellos una competitividad bastante patética e infantil, pues el padre de Drew les encarga que cada uno haga una propuesta de negocio para un importante cliente. Comienza así una competición formada por jugarreta tras jugarreta, desde desconectar los cables del ordenador pasando por robar todos los libros de la biblioteca que el otro necesite. Como del amor al odio hay un paso y a la inversa y como el roce hace el cariño, al final acaban saltando las chispas y la pasión retenida.

Tampoco os emocionéis porque os recuerdo que Kate está prometida con un gorrón, un aprovechado, con el que lleva desde que eran adolescentes y que aspira a ser una estrella de la música. Así que os pasareis todo el rato preguntándoos por qué una chica atractiva, inteligente, astuta y exitosa está con un perdedor que la arrastra  consigo y que, en ocasiones, la hace sentir inferior para sentirse mejor consigo mismo.

No os quiero revelar demasiado, pues se monta un lío tremendo, y todo porque ambos son unos cabezotas que no saben comunicarse. Así las cosas, nos encontramos con que Drew acaba con la gripe y, como está enfermo, se encierra en su piso y vive como un ermitaño hasta que su hermana, Alexa, la perra (sí, os vais a partir el culo con su historia), y Matthew, su mejor amigo, vengan a sacarlo de su escondite. Sí señores, lo que pasa, en realidad, es que nuestro chico se ha enamorado, perdida e intensamente, y, al no ser correspondido, dado que la ha cagado profundamente, se recluye en su casa con la excusa de que tiene gripe, cuando en verdad está destrozado por haber perdido a su amor.

Tras admitir esto, inicia una conquista de lo más romántica, en la que recorre todos los clichés habidos y por haber, amargando de paso la vida de Kate, lo que finaliza con un final de lo más predecible.

Lo que me ha encantado de esta novela ha sido el narrador. Drew es fantástico, de verdad, y él lo sabe. Se dirige, en ocasiones, directamente al lector, expone el punto de vista masculino de forma magnífica y divertidísima, dándonos consejos a las lectoras para entender la compleja mente masculina.

Además, a pesar de ser un mujeriego, lo que paga caramente después, y un egocéntrico, esconde un gran corazón que rebosa amor, tal como lo demuestra en la relación con su sobrina y en los actos tan románticos que realiza para Kate con tal de demostrarle que sus sentimientos son de verdad y pretende tener una relación sería con ella.

Respecto a Kate, me ha gustado mucho. Obviamente, el protagonista principal es Drew, pero ella tiene también una personalidad muy perfilada: es inteligente, sabe estar a la altura de Drew y es muy valiente. A la vez, muestra la dificultad que tiene que superar la mujer en un puesto de trabajo importante para que sea tomada en consideración por algo más que ser un cuerpo bonito.

En conclusión, y siento haberme enrollado tanto, pero es que este libro me encanta,  este  libro está plegado de situaciones llenas de humor, de amor y de pasión, con unos personajes  a los que es imposible no coger cariño, como Dee-Dee y Matthew, cuya historia está narrada en otro libro, que está, de momento, solo en inglés.

Lo mejor: La perspectiva masculina, que aporta frescura y humor. Los personajes, fuertes y carismáticos. El humor y la historia de amor.

Lo peor: No pretendo quejarme ni nada, pero la parte final de la conquista no me acabó de convencer: un hombre así es imposible que exista en realidad.

¿Lo recomendaría?: Por supuesto. Tenéis que leer esta novela sí o sí, se aleja de los estereotipos de las novelas románticas actuales y es fantástica.

Calificación:

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