21 de enero de 2016

RESEÑA: El hombre de los círculos azules, Fred Vargas




Fred Vargas

Fred Vargas (seudónimo de Frédérique Audoin-Rouzeau, París, 1957), arqueóloga de formación, es mundialmente conocida como autora de novelas policiacas; hasta el momento ha escrito doce. Ha ganado los más importantes galardones, incluido el prestigioso International Dagger, que le ha sido concedido en tres ocasiones consecutivas. También ha recibido, entre otros, el Prix mystère de la critique (1996 y 2000), el Gran premio de novela negra del Festival de Cognac (1999), el Trofeo 813 o el Giallo Grinzane (2006). Sus novelas han sido traducidas a múltiples idiomas con un gran éxito de ventas, alguna de ellas incluso se ha llevado al cine.


Sinopsis

«Victor, mala suerte, ¿qué haces fuera?» A los parisinos les divierte. Desde hace cuatro meses esta frase acompaña los círculos azules que surgen durante la noche trazados con tiza en las aceras de la ciudad, y en el centro de los círculos, prisioneros, un desecho, un residuo, un objeto perdido: un trombón, una bombilla, una pinza de depilar, un yogur, una pata de paloma... El fenómeno hace las delicias de los periodistas y de algunos psiquiatras que elaboran diferentes teorías. Sin embargo, al comisario Adamsberg no le hace ninguna gracia. Los círculos y su heteróclito contenido «rezuman» crueldad. Él lo sabe, lo siente: pronto ese hecho anodino y estrafalario se convertirá en una tragedia.

Opinión personal

Empecé a leer este libro cuando me encontraba  en una mala época. Ningún libro me enganchaba, comenzaba uno pero lo dejaba a medias enseguida… hasta que llegó esta maravilla a mis manos y no pude dejar de leerla.

La historia se inicia en un café, con Mathilde y Charles, cuando comienzan a conversar y descubrimos que, en primer lugar, Charles es ciego y Mathilde es una oceanógrafa famosa que disfruta persiguiendo a la gente y anotándolo todo en su cuaderno. A primera vista, parece que esta escena tiene que ver poco con lo que pasa posteriormente, pero la autora consigue enlazar todas las tramas de forma impecable.

Tras este episodio, se nos presenta al nuevo comisario del distrito 5 de París, Adamsberg, un policía muy peculiar con una psicología compleja que la escritora desarrolla a lo largo de la obra. Se muestra como un hombre retraído, que se guía por su instinto y que tiende a abstraerse constantemente. Sinceramente, no me esperaba un comisario que dibuja en el primer papel que encuentra mientras los policías a su alrededor intentan aclarar el misterio de los círculos azules trazados con tiza, pero el libro destaca sobre todo por la personalidad magnética de este protagonista.

El misterio que tratará de resolver Adamsberg y su equipo en un principio parece inofensivo y una pérdida de tiempo, puesto que, por la ciudad, aparecen círculos que rodean los objetos más cotidianos que la gente perdió por las calles, como muñecas, una bombilla o una pata de paloma. Sin embargo, este suceso deriva en unos horrendos crímenes en los que la víctima está encerrada en estos círculos y en una investigación contrarreloj en la que la policía deberá descubrir quién es el asesino antes de que vuelva a matar.

Como podéis ver, la acción está servida, en una novela llena de tensión en la que se presentan personajes de los más dispares, como la Clémence, la vecina que vive en el piso de arriba al de Mathilde, que se describe de forma esperpéntica como una mujer con los dientes de ratón, muy fea, que vive obsesionada con la esperanza de encontrar su gran amor en los anuncios publicados en los periódicos, a pesar de que lleva años siendo rechazada por los hombres que se encuentra a través de la publicidad.

Destaca de esta novela el hecho de que en ningún momento hay un sospechoso claro, me ha parecido que la acción era muy inconsistente. Me explico, Adamsberg, en ocasiones, muestra una pasividad chocante, esperando algo que aclarase todo el asunto. Este algo ocurre, obviamente, con una solución que no me esperaba para nada y que me ha parecido muy cogida por los pelos.

Algo que tampoco me gustó fue cómo Adamsberg parece como un mago que guarda silencio durante toda la obra para, al final, iluminarnos con su brillante inteligencia ante la estupidez de los demás policías, que parecían unos simples inútiles manipulados por el asesino ante la imperturbabilidad del comisario.

Por último, quiero mencionar a un personaje que me ha encantado, Danglard, un inspector alcohólico que cuida de los hijos que tuvo con su mujer, que le dejó, y de otro niño que su ex tuvo con otro hombre. A pesar de su alcoholismo, me es el contrapunto a la irrealidad que rodea a Adamsberg, muy inaccesible en comparación con este policía que representa todas las dudas que nosotros tenemos al leer la novela y también un punto de vista más realista y práctico.

En conclusión, seguiré leyendo esta novela narrada en un estilo muy particular, con abundantes descripciones, que explora la personalidad de los personajes que, aunque en un primer momento parecen muy distantes al final acabas cogiéndoles mucho cariño,  y que, además, nos permite conocer mejor una ciudad impresionante: París.

Lo mejor: Sin duda, el misterio sobre la identidad del asesino, las historias personales que se entrecruzan con la resolución del caso y las diferentes tramas que se unen y dan lógica a todo.

Lo peor: con mucha pena, Adamsberg me pareció un policía que no encaja en ningún patrón literario convencional, y quizá por su capacidad de desconectar del mundo de forma brutal y de solucionar milagrosamente algunos asuntos, eche para atrás al lector.

¿Lo recomendaría?: Claro que sí, ¡compradlo ya mismo!   



Calificación:

No hay comentarios:

Publicar un comentario