Fred
Vargas
Sinopsis
«Victor, mala suerte, ¿qué haces fuera?» A
los parisinos les divierte. Desde hace cuatro meses esta frase acompaña los
círculos azules que surgen durante la noche trazados con tiza en las aceras de
la ciudad, y en el centro de los círculos, prisioneros, un desecho, un residuo,
un objeto perdido: un trombón, una bombilla, una pinza de depilar, un yogur,
una pata de paloma... El fenómeno hace las delicias de los periodistas y de
algunos psiquiatras que elaboran diferentes teorías. Sin embargo, al comisario
Adamsberg no le hace ninguna gracia. Los círculos y su heteróclito contenido
«rezuman» crueldad. Él lo sabe, lo siente: pronto ese hecho anodino y
estrafalario se convertirá en una tragedia.
Opinión personal
Empecé a leer este libro cuando me encontraba en una mala época. Ningún libro me
enganchaba, comenzaba uno pero lo dejaba a medias enseguida… hasta que llegó
esta maravilla a mis manos y no pude dejar de leerla.
La historia se inicia en un café, con
Mathilde y Charles, cuando comienzan a conversar y descubrimos que, en primer lugar, Charles es ciego y Mathilde es una oceanógrafa famosa que
disfruta persiguiendo a la gente y anotándolo todo en su cuaderno. A primera
vista, parece que esta escena tiene que ver poco con lo que pasa posteriormente,
pero la autora consigue enlazar todas las tramas de forma impecable.
Tras este episodio, se nos presenta al
nuevo comisario del distrito 5 de París, Adamsberg, un policía muy peculiar con
una psicología compleja que la escritora desarrolla a lo largo de la obra. Se muestra
como un hombre retraído, que se guía por su instinto y que tiende a abstraerse
constantemente. Sinceramente, no me esperaba un comisario que dibuja en el
primer papel que encuentra mientras los policías a su alrededor intentan
aclarar el misterio de los círculos azules trazados con tiza, pero el libro
destaca sobre todo por la personalidad magnética de este protagonista.
El misterio que tratará de resolver
Adamsberg y su equipo en un principio parece inofensivo y una pérdida de
tiempo, puesto que, por la ciudad, aparecen círculos que rodean los objetos más
cotidianos que la gente perdió por las calles, como muñecas, una bombilla o una
pata de paloma. Sin embargo, este suceso deriva en unos horrendos crímenes en
los que la víctima está encerrada en estos círculos y en una investigación contrarreloj
en la que la policía deberá descubrir quién es el asesino antes de que vuelva a
matar.
Como podéis ver, la acción está servida, en
una novela llena de tensión en la que se presentan personajes de los más
dispares, como la Clémence, la vecina que vive en el piso de arriba al de
Mathilde, que se describe de forma esperpéntica como una mujer con los dientes
de ratón, muy fea, que vive obsesionada con la esperanza de encontrar su gran
amor en los anuncios publicados en los periódicos, a pesar de que lleva años
siendo rechazada por los hombres que se encuentra a través de la publicidad.
Destaca de esta novela el hecho de que en
ningún momento hay un sospechoso claro, me ha parecido que la acción era muy
inconsistente. Me explico, Adamsberg, en ocasiones, muestra una pasividad chocante,
esperando algo que aclarase todo el asunto. Este algo ocurre, obviamente, con
una solución que no me esperaba para nada y que me ha parecido muy cogida por
los pelos.
Algo que tampoco me gustó fue cómo
Adamsberg parece como un mago que guarda silencio durante toda la obra para, al
final, iluminarnos con su brillante inteligencia ante la estupidez de los demás
policías, que parecían unos simples inútiles manipulados por el asesino ante la
imperturbabilidad del comisario.
Por último, quiero mencionar a un personaje
que me ha encantado, Danglard, un inspector alcohólico que cuida de los hijos
que tuvo con su mujer, que le dejó, y de otro niño que su ex tuvo con otro
hombre. A pesar de su alcoholismo, me es el contrapunto a la irrealidad que
rodea a Adamsberg, muy inaccesible en comparación con este policía que
representa todas las dudas que nosotros tenemos al leer la novela y también un
punto de vista más realista y práctico.
En conclusión, seguiré leyendo esta novela
narrada en un estilo muy particular, con abundantes descripciones, que explora
la personalidad de los personajes que, aunque en un primer momento parecen muy
distantes al final acabas cogiéndoles mucho cariño, y que, además, nos permite conocer mejor una
ciudad impresionante: París.
Lo mejor: Sin duda, el misterio sobre
la identidad del asesino, las historias personales que se entrecruzan con la
resolución del caso y las diferentes tramas que se unen y dan lógica a todo.
Lo peor: con mucha pena, Adamsberg me
pareció un policía que no encaja en ningún patrón literario convencional, y
quizá por su capacidad de desconectar del mundo de forma brutal y de solucionar
milagrosamente algunos asuntos, eche para atrás al lector.
¿Lo recomendaría?: Claro que sí, ¡compradlo
ya mismo!
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